¿Censurar las redes sociales?

Posted on 16/05/2012

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Con absoluto desparpajo y falta de reflexión, algunos diputados del partido de gobierno han anunciado que propondrán la censura a las redes sociales Facebook y Twitter por ser sitios donde, aducen, se emiten expresiones racistas, se insulta e incluso se amenaza, bajo un escudo de anonimato. Si alguna vez el MAS ha usado un argumento manipulador, es éste. No hay duda alguna que el hacho es cierto: existe gente de toda laya en el mundo, y si se les da los medios para expresar sus opiniones, certeras o equivocadas, reflexionadas u hormonales, razonables o desquiciadas, esa gente los usará. No faltarán los que insultan, los que denigran o los que amenazan, de uno y otro lado, a favor o en contra. Gente incapaz de debatir una idea y que cree que ganará una discusión denigrando al oponente sobra en este mundo, peor en un país donde la educación formal es tan desastrosa como en el nuestro.

Y sin embargo, este argumento es completamente falaz e hipócrita. Hipócrita, porque cuando los insultos, amenazas y expresiones denigrantes vienen de quienes defienden al MAS, no están sujetos a consecuencia legal o política alguna. De hecho, es bien sabido que algunos ministerios envían a funcionarios suyos a defender, bajo exactamente el mismo manto de anonimato del que se quejan los diputados, al gobierno no con argumentos, sino con ataques francos y abiertos a los ciudadanos de a pie que no encuentran otra manera de expresar su frustración que mediante las redes sociales (o los programas de llamados telefónicos en la radio, por cierto, que además tienen un alcance mucho mayor). Y falaz, porque no se puede pedir la censura de un medio masivo por culpa de unas pocas personas que hacen mal uso de él. Si esto fuera correcto, habría que censurar las paredes, los cafés donde se hacen tertulias, prohibir las salidas nocturnas, en fin, volver a los escenarios de represión y acallamiento de toda opinión contraria de las peores dictaduras militares. La censura a las redes sociales es, en realidad, un instrumento de control político aplicado en los países más reaccionarios y poco democráticos del mundo, y ciertamente no es un ejemplo a seguir. Y me temo que esa es precisamente la tendencia que tiene el gobierno, confirmada por la persecución política y el acoso judicial a toda persona más o menos significante que opine en contra del gobierno, aún cuando se trate de opiniones legítimas, argumentadas y sin ataques personales.

Habrá nomás que pedir al MAS que admita que está entrando en pánico. Los desastrosos resultados que les dan las encuestas de opinión pública, cierto, concentradas en las ciudades del eje central pero no por ello menos graves, la seguidilla de metidas de pata de las que se ha visto forzado a retroceder desde el gasolinazo a fines del 2010 hasta el Decreto Supremo 1126, la terrible pérdida de credibilidad ocasionada por la contradicción entre las leyes 180 y 222 referidas al TIPNIS, los infundados ataques a las clases medias urbanas que son las que finalmente dicen desdicen lo que pasa en la política nacional, las constantes agresiones a La Paz, la tozudez y soberbia de los mandamases del gobierno, son todas las peores conspiraciones contra el propio gobierno. El MAS no necesita seguir buscando culpables fuera de casa: quienes están provocando la caída del gobierno son los propios gobernantes. Y de ese pecado, Facebook y Twitter son plenamente inocentes.

Esteban

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Posted in: Evadas