¿Perseguidos políticos? ¡Qué va!

Posted on 31/05/2012

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Con gran desparpajo el señor Vicepresidente del Estado Plurinaconal ha sentenciado de manera definitiva que en Bolivia no existe persecución política. ¡Menos mal! Resulta que los exiliados, refugiados políticos, detenidos preventivos y demás civilmente muertos, todos sin sentencia, la mayoría sin siquiera juicio iniciado, no habían sido otra cosa que delincuentes comunes. Todos, sin excepción. No importa cuán honorables, admirables, patriotas hayan sido, se trata de “neoliberales”, lo cual está en el rango que se halla entre el asesinato y el estupro. Y lo cual, por cierto, engloba cualquier ideología, de izquierda o de derecha, que sea diferente al postestructuralismo masista.

Por supuesto, no hay mejor manera de reírse de lo absurdo de estas declaraciones que la confesión de parte de la primera autoridad política del departamento, el gobernador Cocarico, quien muy suelto de cuerpo anuncia que a los opositores hay que “colgarlos”. Sin entrar en el alarmismo sensacionalista de tomarle la palabra literalmente (lo cual equivaldría a atribuirle similaridades peligrosas con un tal Luis Arce Gómez), aún entrendiendo la expresión como lo que fue, una metáfora, la declaración es sumamente preocupante. En la visión del MAS, reiterada una y otra y otra vez desde el inicio de su largo periodo de gobierno, la oposición es un enemigo que debe ser aplastado, destruido física y moralmente, pateado en el suelo y escupido en la  cara. El pluralismo, la libertad de expresión y la disidencia le parecen intolerables, y la democracia incómoda. Los ex funcionarios honestos son una amenaza, los líderes regionales son golpistas, facebook y twitter conspiran contra su gobierno, el lapidario informe del Departamento de Estado de EEUU sobre los derechos humanos es un ataque imperialista, incluso un grupo de jóvenes idiotas pero inofensivos que pusieron explosivos de bajo poder en un par de cajeros automáticos resultan ser terroristas internacionales, no por haber roto un par de vitrinas, sino por el hecho de cuestionar, como es el deber moral de todo anarquista que se precie, la falsa revolución masista.

Es pues un alivio enterarnos, de boca de la segunda autoridad del gobierno del proceso de cambio, que en Bolivia no existen perseguidos políticos, solo delincuentes comunes.

Esteban

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Posted in: Evadas