42ª asamblea de la OEA, gran derrota boliviana

Posted on 06/06/2012

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Quien ha estado siguiendo este humilde espacio sabe que no soy, ni he sido nunca, partidario de posiciones patrioteras, chilenófobas y de lamento permanente por haber perdido – hace 130 años – una guerra que nos dejó aislados del mundo. Siempre he creído que el problema marítimo no es un tema de slogans, que se usan demasiado fácilmente con motivos demagógicos, sino un desafío a superar en el proceso de integración sudamericana.

En este entendido, aunque probablemente con motivos diferentes a los oficiales, he aplaudido siempre a aquellas iniciativas diplomáticas que han intentando llevar el tema de la mediterraneidad al ámbito multilateral, de las cuales la más importante fue la toma de posición de la OEA en 1979 que declaró el asunto como de incumbencia y preocupación de todos los países de la región.

Hoy, treinta y tres años después, y tras mantenerse más o menos uniforme por todo este tiempo, la OEA cambia diametralmente de posición. La OEA desdice lo que se había logrado hace treinta años, se lava las manos y le dice a Chile y Bolivia “ustedes arreglen su problema”. Grave derrota para Bolivia.

Pero, igualito que en el triste partido de fútbol recientemente jugado contra, oh casualidad, Chile, no fue ni el arbitraje, que fue pésimo, ni la habilidad del contrario, que no fue tan marcada, la causa de la derrota. La derrota nos la infligimos nosotros mismos. La idea poco afortunada, por decirlo de manera amable, de confrontar y deslegitimar a la OEA, insultar al socio más poderoso sin provocación alguna, de admitir abierta y descaradamente el menosprecio del gobierno respecto a la libertad de expresión y los demás derechos humanos, y de llevar “barras bravas” a insultar, abuchear y silbar a enemigos inventados, ha sido el equivalente diplomático de la incapacidad de meter un gol, a fouls mal administrados y claramente malintencionados que han provocado la animadversión del árbitro, y a la provocación, de nuevo, de parte de barras bravas que confunden apoyo a la camiseta con provocación y ofensa. En ninguno de los escenarios, ni en Miraflores ni en Tiquipaya ha habido propiamente autogoles, cierto, pero los errores groseros de nuestros representantes nos han costado estas consecutivas derrotas que van a ser ahora muy difíciles de superar. Si es que no imposibles.

Como nota al margen: Las Cumbres Sociales son encuentros paralelos de a las cumbres de gobiernos, realizadas por organizaciones de la sociedad civil, que establecen una posición contraria a la de los gobiernos, en especial el gobierno anfitrión. Lo del estadio cochabambino, con banderas partidarias, con altos oficiales militares, con auspicio del gobierno boliviano, ha sido todo menos una Cumbre Social. Y usar ese nombre es una injuria directa al movimiento altermundista. Que conste en actas.

Esteban

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