Veja

Posted on 11/07/2012

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La revista brasileña Veja es una de esas publicaciones que hay un poco por todo el mundo, que en base a reportajes fundados en dimes, diretes y trascendidos, trozos de evidencia y mucha malicia, arma escandaletes sensacionalistas como principal argumento de venta. Ejemplos de este tipo de publicaciones en el mundo abundan – The Sun en Gran Bretaña, el NY Post en Estados Unidos, o incluso la revista Datos en Bolivia – y no suelen tomarse demasiado en serio por los políticos, analistas y formadores de opinión. En estas revistas, da lo mismo una denuncia de retiro sospechoso de dineros como una de encubrimiento a visitas extraterrestres. Y así es como se las debe tomar.

Sin embargo, todas estas revistas alguna vez dan en el clavo. Recuérdese escándalos como el de Watergate o más recientemente los líos de espionaje a la familia real británica por parte de los medios de don Rupert Murdoch, ambos revelados inicialmente por este tipo de publicaciones, o el descubrimiento de una mafia corrupta incrustada en un par de ministerios de Lula da Silva en Brasil, descubierta por la propia Veja, por cierto. O, más cercano todavía, los “narcovínculos” de la cúpula del MIR con el “Oso” Chavarría hace algunos años. Como se diría en buen paceño, “a veces le achuntan”.

Llama por ello poderosamente la atención la reacción visceral, rabiosa y colérica del gobierno del hermano Evo frente al artículo “A República da Cocaína” recientemente publicada por esta revista paulista. Amenazas de proceso penales (¿cómo se procesa penalmente a una revista que, para colmo, se publica en otro país?), denuncias delirantes de intereses políticos y económicos boliviano-brasileños orquestados y liderados por don Roger Pinto, hoy refugiado en la embajada de la República Federativa, conferencias de prensa convocadas expresamente para negar cualquier conocimiento personal con el narcotraficante Max Dorado, son todas actitudes terriblemente desproporcionadas considerando la mala reputación y poca credibilidad de este tipo de revistas sensacionalistas. Rasgarse las vestiduras es una reacción completamente insensata, considerando que la única fuente de la información, o la única que cita el artículo, en realidad, es un supuesto informe de inteligencia de la policía boliviana que de alguna manera se habría filtrado.

Lo mejor hubiera sido ningunear el artículo, mofarse de su contenido y pasar a otra cosa. A menos, por supuesto, que los presuntos implicados tengan algo que esconder en todo esto.

Esteban

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Posted in: Evadas