La misteriosa muerte de don Ambrosio

Posted on 01/08/2012

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La poca credibilidad que le queda al gobierno del hermano Evo, y en especial del ministerio hoy a cargo de Carlos Romero, que tiene notables antecedentes de negación sistemática y descarada de verdades tales como la represión de Chaparina, la muerte a bala de un comunario en Mallku Cota o la verdadera gravedad del reciente motín policial, hace que de manera automática uno dude de las explicaciones que dio el viceministro Jorge Pérez sobre la muerte en Caranda, Santa Cruz, de don Ambrosio González.

Según la versión oficial, una canica de vidrio fue disparada desde el cartucho de un petardo por los propios manifestantes que tomaron la planta hidrocarburífera de esa localidad, con tan mala suerte que penetró la parte anterior de la rodilla de don Ambrosio, destrozando la arteria poplítea, que causó un desangramiento por más de seis horas y, finalmente, la muerte.

Si bien parece plausible la explicación, son muchos los elementos que contradicen esta versión y que la ponen en seria duda. Primero, están los testimonios de la gente que estaba ahí, que afirma que fueron duramente reprimidos por la policía, incluso con armas de fuego. Segundo, está el hecho de que existe una persona herida de bala en el muslo – pareciera que quien sea que estaba disparando estaba apuntando bajo a propósito – y que ahora convalece en un hospital de Montero. Y tercero, que el mismísimo fiscal de ese distrito, Isabelino Gómez, no ha confirmado ni negado tal versión, limitándose a declarar que va a investigar el caso.

Según El Día de Santa Cruz, los policías al retirarse dejaron, entre otros, cartuchos de escopeta. Si bien esto no está confirmado, sería coherente con la herida que recibió don Ambrosio, pues puede esta arma producir heridas de este tipo al expulsar violentamente el taco del cartucho que impide que salgan los perdigones antes de tiempo.

Adicionalmente, es posible que en la dotación de los policías, ya que los comunarios vieron escopetas, exista munición de bastón flexible o “saco de habas”, muy utilizada por la policía antimotines en todo el mundo pues es en principio un arma no letal, y a lo mejor habría sido mal utilizada. No obstante, extrañaría que en este caso el proyectil logre romper el tejido cutáneo y sobre todo las paredes de la arteria, que son bastante gruesas, por lo que el proyectiol tendría que haber estado en muy malas condiciones (no sería la primera vez que se usan balines de goma resecos en la represión a una manifestación por parte de nuestra policía).

En cualquier caso, el asunto es, por decir lo menos, sospechoso: Quisiéramos creerle al gobierno, pensar que fue un muy infortunado accidente causado por algún manifestante irresponsable. No obstante, hay indicios que no impiden confirmar esa hipótesis al menos de momento. En cualquier caso, don Ambrosio es ya la 67va víctima de la violencia política desde enero de 2005. Y si eso no es responsabilidad del gobierno, ¿de quién es?

Esteban

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