La importancia de ser mestizo

Posted on 08/08/2012

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La tozuda posición del gobierno de negar la posibilidad de elegir la opción “mestizo” en la pregunta sobre autoidentificación étnica en el próximo censo de población y vivienda ha levantado una polémica quizás no del todo justificada.

Me explico. He sido enemigo acérrimo de la clasificación de la raza humana en naciones, particularidades genéticas o diferenciaciones físicas toda mi vida, pues cualquiera de estas clasificaciones niegan la igualdad intrínseca de todos los miembros de nuestra especie, principio y verdad científica fundamental para caminar hacia un mundo de paz y armonía entre seres que tienden demasiado fácilmente a negar al “otro” precisamente en base a esas diferencias superficiales. Cualquier acción que reconozca derechos, virtudes o capacidades especiales de un grupo por encima de otro no es más que violencia y sometimiento, venga de donde venga. Se salvan solamente las políticas de acción afirmativa cuando éstas se justifican precisamente por tratar de compensar y en última instancia anular los prejuicios antes existentes.

No obstante ello, es necesario reconocer que la autoidentificación es un aspecto fundamental de la psicología humana. Aquello que me define no suele venir de mis propias particularidades, sino de mi pertenencia a determinados grupos: en qué territorio nací, a qué equipo de fútbol apoyo, a qué tendencia política me sumo, con qué círculos sociales me junto, o incluso cuál es mi preferencia sexual determinarán cómo reacciono a diferentes estímulos, qué actitudes tomaré frente a los fenómenos sociales que me rodean. Por ello, la reafirmación de la identidad cultural puede convertirse en un poderoso medio de catarsis colectiva que vaya minando la realidad – nos guste o no – de colonialismo interno que sigue impidiendo la consolidación de un pacto social viable en nuestro país.

Bajo estos dos conceptos, quizás contradictorios pero que, a pesar de todo, no se anulan mutuamente, subyace un delicadísimo equilibrio que, de romperse, puede subsumir de nuevo a grupos muy importantes de la población a la asimilación forzada, como ha ocurrido desde 1952 hasta hace menos de diez años, o peor, puede generar conceptos falaces de superioridad o dominación de unos contra otros, como ha tendido a ocurrir en los años que van de gobierno de Evo Morales.

Si la defensa de la autoidentificación mestiza fuera un sincero y honesto esfuerzo por tratar de restablecer el equilibrio entre los dos preceptos arriba expuestos, en lo personal estaría dispuesto a defender el principio. Pero mucho me temo que tras este discurso aparentemente justo e inclusivo se esconden intenciones malsanas de reafirmación del statu quo, de la defensa de la dominación sutil pero no por ello menos racista de un grupo sobre los otros. Lo peor de todo, es que detrás de la negación de la existencia de lo mestizo en la boleta censal se esconden intenciones igual de perversas, aunque sean diametralmente opuestas. A mi modesto entender, la mejor solución sería eliminar la pregunta y dejar que cada persona se autoidentifique como mejor le parezca en su fuero interno. Por mi parte, yo me autoidentifico como cholo belgo-cotacoteño.

Esteban

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