12 años no son moco de pavo

Posted on 05/09/2012

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Nunca me olvidaré esta imagen: Una reunión en una de las entonces lúgubres oficinas del edificio Tobía, en la que estaban un montón de personas mucho mayores que yo, a la sazón de apenas 24 años, y un cartoncito recién obtenido en la Universidad Católica Boliviana bajo el brazo, preguntándome qué diablos hacía ahí y cómo había llegado. Esa misma mañana me había llamado el entonces Director de Gobernabilidad de la Alcaldía de La Paz, Luis Revilla, encargado por el muy recientemente posesionado alcalde Juan Del Granado, instruyéndome, no invitándome, asistir a la reunión que menciono. En esa reunión, el entonces jefe de la Unidad Especial de Descentralización y Desburocratización, Aníbal Miranda, daba instrucciones a su nuevo equipo de consultores expertos en reingeniería institucional. Ese fue mi primer día en una larga misión de contribución, compromiso y severo trabajo para convertir una institución destruida, violada, asaltada por al menos los diez anteriores años, en lo que es hoy sin lugar a dudas el mejor gobierno municipal de Bolivia.

Casi exactamente un año antes, un grupo de dirigentes universitarios de la Católica de La Paz habíamos decidido trascender del entorno universitario y tratar de transformar nuestra realidad desde la trinchera de un partido naciente, ese que se lanzó autodeclarándose “cabreado” con la impunidad del ex dictador que había vuelto a la Presidencia mediante el voto pero sobre todo mediante esa desvergonzada componenda llamada “megacoalición”, teniendo en común un profundo compromiso ético que nos obligaba a tomar acciones efectivas contra la podredumbre del sistema político vigente.

Han pasado más de doce años desde aquél día, y hoy, con ese amargo y dulce sabor que dejan las despedidas, por primera vez en mi vida profesional, me alejo de la institución que me ha visto convertirme de un mocoso idealista dispuesto a tomar el cielo por asalto en un hombre que, por cierto, sigue creyendo en que el cielo puede ser tomado por asalto. He visto pasar a 6 presidentes, 7 si contamos periodos presidenciales en lugar de personas. En la UEDD adquirí mi primer celular, un TDMA que solo servía para hacer y recibir llamadas, y desde entonces tuve, no sé, tal vez tantos celulares diferentes como presidentes hubieron en este tiempo. Muchas cosas cambiaron desde el año 2000. Mis hijos, entonces bebés, son ahora de mi tamaño, pero sobre todo ahora tienen una ciudad más moderna, bien administrada a pesar de los errores que se hayan podido cometer – todos somos humanos –, más verde, más inclusiva y con el liderazgo transformador recuperado tras una crisis tan profunda que hizo que el crecimiento de La Paz fuera negativo entre 1997 y el 2001. Esto no es panfletería barata: El aporte de La Paz al PIB Nacional (promedio 2000-2009) es de 25%, segundo lugar después de Santa Cruz, pero además con una economía diversificada, siendo los rubros que más aportan los servicios y administración pública (14,4%), establecimientos financieros (14 %) e industria manufacturera (11%).

Hoy, 45% de los productos manufactureros bolivianos se producen en La Paz, y 24% de las industrias registradas del país están en el departamento de La Paz, de las cuales 37% declaran estar en la Ciudad de La Paz. La Paz no sufre, felizmente, la maldición de los recursos naturales, lo cual se demuestra en el hecho de que 93% de su población económicamente activa está en los sectores secundario y terciario, y solo 7% en actividades extractivas. En cambio, entre estos dos sectores, 35.200 establecimientos económicos de los más de 39.000 censados el 2007 son de comercio y servicios, lo cual muestra todavía una capacidad insuficiente desarrollo e innovación del sector manufacturero y su escasa especialización y diferenciación.

Hoy existen todavía desafíos importantes, pues los servicios son inadecuados a los requerimientos de los ámbitos productivo, turístico y de comercialización de la MyPEs. Si bien los sectores de mayor crecimiento han sido, felizmente, los de mayor redistribución de la riqueza generada, aún hace falta orientar mejor la inversión pública, no solamente municipal sino en aplicación efectiva de la visión concurrente que dicen las normas pero que nunca se aplicaron seriamente. Si bien se ha trazado una estrategia de Desarrollo Económico Local, y esta se ha insertado exitosamente en el Plan 2040, que es el primer plan de largo plazo desde el Plan Bonham en los años 50, aún hará falta posicionarla de tal manera que se convierta en una prioridad municipal, casi tan importante como el programa de movilidad urbana.

En todo caso, el terreno fértil del desarrollo local está ya preparado y sembrado, y puedo decir hoy con enorme orgullo, y hasta permitiéndome un dejo de soberbia, que he tenido mucho que ver en esto, y que la misión de establecer una Oficialía Mayor dedicada a pensar el desarrollo local desde una perspectiva más técnica que política, pero sin perder de vista la importante agenda de respuesta a la demanda pública que es, finalmente, a lo que se debe cualquier gestión gubernamental; de posicionar esa Oficialía como la primera en el país de su tipo y la de mayor experiencia y capacidad profesional; y de haber contribuido con ello a que La Paz recupere el sitial que le corresponde, ha sido cumplida.

Esteban

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