El arte de la distracción

Posted on 16/01/2013

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Bosco el prestidigitador y el rateroUno de los trucos fundamentales de cualquier prestidigitador que se precie de tal es lograr desviar la atención del público mientras realiza su truco – movimientos de muñeca, espejos, luces, chicas en mallas, todo sirve para lograr el cometido. La idea es que mientras todos se concentran en la mano derecha del mago, por dar un ejemplo, éste con la mano izquierda saca de la manga la carta que debía hacer aparecer. Cuanto más hábil para distraer la atención del público, mayores serán los trucos e ilusiones que podrá crear el prestidigitador.

¿De repente Esteban se ha convertido en experto en ilusionismo, alumno del Mago Byron?  No, para nada, no se asuste el caro lector. Uso esta analogía para reflejar verdades y poner en evidencia a cierto otro tipo de magos: los magos de la politiquería.

El escándalo Ostereichergate ha causado un inmenso daño al gobierno. Si los operadores políticos del MAS pensaron que podrían salvar la situación con sacrificar en la hoguera a unos cuantos abogados y mandos medios, se equivocaron de cabo a rabo. Y en vista del fracaso, el gobierno, de manera a mi parecer estúpidamente obvia, comenzó a lanzar algunos globos de ensayo para ver qué podría distraer mejor la atención y cambiar los temas de debate de la agenda pública. Hubo un intento fallido con el sempiterno y cargoso tema marítimo. No duró más de dos días, porque el Vicepresidente no supo cómo seguir inflando la historia. Sospechosamente, al día siguiente de hacerse evidente el fracaso, el mismo García Linera lanzó una bomba mediática que sí tuvo, al menos en parte, el efecto esperado: Unos científicos americanos contratados por el Departamento de Defensa de ese país se habían atrevido a venir a hacer investigaciones sobre el sorojchi en nuestro ex-nevado Chacaltaya, y encima con visas de turista. Señal inequívoca e indiscutible de una inminente invasión militar estadounidense a Bolivia, por supuesto.

La interpretación de un asunto que a lo mucho es un problema de Derecho Internacional Privado – aquél que rige las relaciones de un Estado con los ciudadanos particulares de otro país o con los suyos que residen fuera de sus fronteras – peca de la más cínica manipulación de la verdad, casi al nivel de programas sensacionalistas como Alienígenas Ancestrales del History Channel (que me encanta ver para matarme de risa con su absoluta falta de lógica o rigor). Por cierto, el asunto ocurrió entre noviembre del 2011 y agosto del 2012, pero el gobierno se escandaliza y se rasga las vestiduras en enero de 2013. En todo caso, si realmente hubiera sido una violación a la soberanía boliviana, lo cual es un absurdo, se trataría de una terrible falla en nuestros sistemas de inteligencia, que se dan cuenta que vinieron los “espías” extranjeros seis meses después de terminada su misión.

Veamos un poco la absoluta falta de lógica del asunto: (1) Según testimonio de investigadores académicos de la UMSA, este tipo de estudios es normal y rutinario. Bolivia es uno de los mejores lugares para estudiar el mal de altura; (2) el Dr. Roach, encargado de la misión, es una eminencia mundialmente reconocida en la materia de enfermedades de altura, con varias publicaciones en revistas indizadas que el gobierno podría haber consultado hasta por internet; (3) Según testimonios coincidentes tanto de la misión diplomática estadounidense en Bolivia como de las propias fuentes académicas, el uso de la visa de turista fue sugerido por la propia Embajada de Bolivia en Washington; (4) La fuente de información del gobierno para afirmar que el Dr. Roach vino a Bolivia por encargo del Departamento de Defensa con fines de ayudar a las tropas gringas apostadas en Afganistán es un periódico de cuarta categoría llamada “The Denver Post”. Nadie se dio la molesta de verificar esa información y el gobierno dio por cierto una versión de prensa, que todo el mundo sabe que no es confiable ni hace prueba delante de ningún tribunal; (5) Aún si fuera cierto – que posiblemente lo sea, no decimos que no – que la investigación fue financiada por el DoD, se ha ejecutado por parte de una universidad, que en Estados Unidos es enteramente privada y no tiene ninguna relación de dependencia con el gobierno federal, por lo que no puede decirse de ninguna manera que se tratase de una misión militar. No obstante, el gobierno ha sugerido insistentemente, aunque nunca lo dijo de manera explícita, que se trataba de tropas con todo y uniforme – el periódico Cambio, por ejemplo, pone al lado de su nota sobre el tema una foto de soldados estadounidenses en campaña en Irak.

Es que la movida ha sido tan obvia y descarada que me resulta difícil entender cómo tanta gente se la creyó. Pero bueno, si creen en calendarios mayas, Hercóbulus y plantitas mágicas…

Esteban

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