La danza de los millones

Posted on 23/01/2013

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evorindeinforme500De verdad que no quiero ser el típico opositor que critica todo porque es su “deber” y no ve lo positivo. En este espacio donde doy rienda suelta a mi maldita manía de sermonear sobre las cosas que veo, he tratado siempre de ser racional, objetivo y justo. Pero, ¡qué difícil es ser objetivo tras aguantar 4 horas de medias verdades, buenos deseos y danzas de millones! El pesadísimo, aburrido dijeron algunos, no sin razón, discurso de cuatro horas del hermano Presidente me ha dejado, no con un sentimiento de decepción, pues no tenía esperanza alguna de que Evo vaya a cambiar el rumbo de su maltrecho gobierno de la noche a la mañana, pero más bien con la tristeza con la que uno recibe la confirmación de una mala noticia.

Vale la pena hacer el esfuerzo, sin embargo, de resaltar lo positivo. No hay duda alguna, ni siquiera en el más radical y recalcitrante opositor, de que la situación macroeconómica de Bolivia es hoy en día excelente. La estabilidad se mantiene, aún calculando tasas de inflación más realistas que las oficiales – el precio de los bienes de consumo se ha elevado, y mucho, pero es una inflación manejable y sin riesgos de convertirse en hiperinflación –, el sistema financiero está muy fuerte, la balanza fiscal está equilibrada, los ingresos se han multiplicado y el crecimiento del PIB, aunque aún insuficiente, es por lo menos saludable. No tengo datos con qué cruzar la versión oficial de que hay un millón de nuevos clasemedieros en nuestro país, por lo que presumo que es correcto hasta que se demuestre lo contrario (ya veremos cuando se publiquen los datos del Censo). Y como ven, se puede resumir 3 de las 4 horas del discurso en una frase.

Algunos datos, si no todos, de los que dio el Presidente son, sin embargo, dudosos. No existen opiniones de terceros imparciales sobre el tema, no conocemos informes de auditoría externa de ninguna de las empresas públicas, ignoramos por completo las fuentes de información tomadas para los datos numéricos con los que tuvo que batallar el pobre caballero durante cuatro horas, y por tanto tampoco sabemos cuál es su confiabilidad. Axioma básico del método científico: solo porque lo dice el Presidente no hace que sea cierto. De hecho, he pillado un par de datos de los que tengo algún conocimiento y que eran claramente erróneos – el número de turistas que ingresaron al país, por ejemplo. O la diferencia del ingreso entre el 10% más rico y el 10% más pobre, que definitivamente ha omitido algún cero por ahí, pues es imposible que Bolivia tenga un índice Gini comparable al de Suecia.

Pero a pesar de lo largo del discurso, lo que más ha llamado la atención ha sido lo que no se dijo. El hermano Presidente no dijo qué va a hacer para reconducir su política de transparencia y lucha contra la corrupción. No dijo nada acerca de su estrategia para lograr que las empresas públicas logren arrancar de manera eficiente y ser competitivas. No dijo nada acerca de qué va a hacer para que su Viceministerio de Descolonización y Despatriarcalización comience a hacer su trabajo y se comience seriamente a luchar, por ejemplo, contra la violencia sexual. No dijo nada acerca del desempleo, el subempleo y la autoexplotación. No dijo nada acerca de la bajísima productividad. No hizo referencia alguna a la muy necesaria reforma integral del sistema de justicia. Pero sobre todo, no dijo nada, pero absolutamente nada, de cómo rayos va a lograr que los idílicos trece puntos de la “agenda patriótica” – nombre más facho no podían haber escogido – se hagan realidad. No se me malinterprete, creo que hay que estar mal de la chaveta para no estar de acuerdo con que esos 13 son objetivos nacionales que todos queremos ver realizados algún día y que podrían haberlos propuesto los más variopintos políticos, ONGistas, analistas oficiosos y cooperantes internacionales sin que hayan grandes diferencias. Pero la pregunta es el cómo. Y, por ahora, la respuesta, en el lenguaje popular, y que me perdonen quienes se sienten ofendidos por el uso de ciertas palabras soeces, es nomás N.P.I.: Ni Puta Idea.

Esteban

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Posted in: Evadas