Transporte, the revenge

Posted on 30/01/2013

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Bloqueo-Carrys-Mariscal-Santa-CruzEl cinismo de ciertos políticos alojados ahicitos del kilómetro cero es realmente abrumador. Minutos después de un bloqueo masivo al centro de La Paz por los conductores de los “Carrys” – minibuses minúsculos hechos para cinco pasajeros pero donde encajan a siete –, estos personajes arman un acto público de demostración de unos buses chinos, no tan malos pero tampoco tan buenos, con el objeto de ofrecerlos a los transportistas como dizqué solución al problema del transporte en la Sede de Gobierno. ¡Qué casualidad!

Igualito que con el dichoso teleférico – cuyo diseño es por decir lo menos insólito – el Órgano Ejecutivo del Estado Plurinacional se mete a donde nadie lo ha llamado, violando competencias ajenas y pasándose la Constitución por la torera, para hacer actos demagógicos y carentes de cualquier proceso de reflexión o debate previo, con el único fin de llevarse el agua a su molino. Y los demás, igualito que las focas, aplaudiendo a ver si nos llega un trocito de pescado.

El problema del transporte público es, ya lo hemos dicho muchas veces en este espacio, un problema de enorme complejidad y que requiere respuestas integrales que permitan no solamente cambiar el parque automotor por unidades más grandes y nuevas, que es un inicio pero no resuelve por sí solo el problema, sino además reconvertir exitosamente a los choferes de autoexplotados reproductores de la pobreza a empresarios triunfantes, generadores de riqueza y empleo, modificar completamente la dinámica de la movilidad urbana, de una totalmente perversa a una que apuntale efectivamente la productividad local y reduzca significativamente los pasivos  generados por contaminación, pérdida de tiempo y estrés, y que finalmente democratice la forma como nos desplazamos. Menudo desafío.

Hay que admitir que la administración de semejante reto por parte del Alcalde no ha sido del todo acertada. La idea está meridianamente clara, pero el impulso político necesario se desvanece en los mares de papel y la burocracia, y hace falta que los propios choferes marquen la agenda política y pongan el tema en el tapete con sus permanentes agresiones a la ciudad para que la mayoría ciudadana se alinee con el Alcalde y manifieste su apoyo a la reforma. Este mecanismo causa mucho desgaste para la imagen del Dr. Revilla, y ya se ha visto un debilitamiento, aún no demasiado fuerte pero no por ello desdeñable, del apoyo popular, ayudado con una campaña descarada de quien no tiene vela en este entierro pero que puede sacar interesantes réditos políticos si se muestra como el “salvador”. El perspicaz lector ya se dio cuenta de quién estoy hablando. En río revuelto…

Cifro sin embargo mis esperanzas, personalmente, más en los desaciertos de la dirigencia de los transportistas que en la habilidad política de quienes están encargados de ofrecer soluciones a la ciudad – no porque ésta le falte a los últimos, sino porque aquélla le sobra a los primeros. La capacidad que tiene don René Vargas, particularmente, mucho más que sus acólitos, de caerle mal al público, perder los estribos, decir cosas de las que luego se arrepiente, vender su alma al diablo y dividir a su propio sector, me hace pensar que no hay manera alguna que logre acumular la masa crítica política suficiente para hacer retroceder al Alcalde. Está por lo tanto en sus manos cumplir la promesa electoral y poner en marcha, este año 2013, el La Paz Bus.

Esteban

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