Las cosas más extrañas

Posted on 20/03/2013

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Cholitas luchadorasPara nadie es ya sorpresa que se le diga que en Bolivia pasan las cosas más extrañas. Véase por ejemplo el surreal caso del rebautizo del aeropuerto de Oruro, sobre el que ya ha corrido mucha tinta y no volveremos a debatir ahora, pero que demuestra cómo un simple símbolo puede en Bolivia subvertir a todo un pueblo.

Otro ejemplo quizás más sólido de lo rara que es Bolivia es el caso Hanalí Huaycho, por el que el asesino, algunos prefieren ahora decir feminicida, mata a su esposa – periodista ella – y aparece muerto, con una data de fallecimiento anterior a la de su víctima por el estado de descomposición del cuerpo, según la versión oficial con 99,9999% de certeza de que se trata de él, pero los resultados de los exámenes nunca son compartidos para una verificación cruzada.

¿No le parece suficientemente extraño todavía? Cuando encontraron el cadáver en cuestión, el mismísimo comandante de la Policía le hizo un altar, no solo insultando a la memoria de Hanalí, sino, más grave todavía, alterando una escena forense, lo cual basta con ver un par de malas películas hollywoodenses para saber que está prohibidísimo hacerlo. ¿Nada, todavía no le suena a García Márquez con porro? Escuche esto: el asesino, o feminicida, como quieran, era – ¿es? – un teniente de policía que estuvo en el operativo “antiterrorista” del Hotel Las Américas hace cuatro años, hecho que hasta el día de hoy no ha quedado para nada claro. La desaparición de este señor resulta, por lo menos, muy conveniente para ciertas personas.

Las mismas personas que, no me extrañaría en este país donde la realidad es mucho más extraña y fascinante que la ficción, también ganan mucho con la muy recientemente anunciada renuncia al mismo “caso terrorismo” del principal investigador, el fiscal Sosa, según dice asustado por las amenazas contra él y su familia que se manifestaron, oh casualidad de casualidades , justo el día que una senadora lo acusó de estar implicado en una red de extorsión que en su momento fue descubierta por un súbdito extranjero y que el gobierno se ha esforzado enormemente en tapar. Bien bonito funciona la política cuando se judicializa, ¿no?

Esteban

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