Tu n’as rien compris

Posted on 01/05/2013

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banderaEn CNN, el tema del día son los calzoncillos del presidente de Colombia. Mientras tanto, en Bolivia, nuestro querido y folklórico presidente, aunque no muestra los calzoncillos como Santos, expulsa a la agencia de cooperación norteamericana – dejando sin darse cuenta sin trabajo a cientos de trabajadores. Y en Grecia, en España, en Portugal un paro general de 24 horas muestra que en el mundo todavía hay esperanzas, pero nadie más se ha enterado…

Habrá que iniciar alguna campaña mediática tipo “el verdadero sentido de la Navidad” para reencontrar “el verdadero sentido del 1° de Mayo”.

En el día que se recuerda a los mártires de la lucha obrera libertaria, los poderosos y los expropiadores de la palabra ajena se visten de rojo, con todo y hoz y martillo, en el mismo discurso nihilista que destruye desde 1917 la esencia de esa lucha, ninguneando al movimiento libertario, negándolo, apropiándose de sus símbolos y de sus héroes, llevándolos a su propio molino, al del populismo fariseo, tratando de figurar como revolucionarios mientras se aferran con todas sus fuerzas a su poder, dizqué “por 500 años”, arrogándose representaciones que no les pertenecen, luchas que no les pertenecen, muertos que no les pertenecen, haciendo discursos grandilocuentes y demagógicos, aplaudidos por sus propios esbirros obligados a asistir a la Plaza para salir en la foto, limpiándose el culo con la Constitución, a nombre siempre del pueblo, hurgando los instintos nacionalistas que nos convierten en trogloditas para asegurar su dominio, glorificando al deporte y satanizando a la lectura para sellar el embrutecimiento popular, inventando fantasmas y aparecidos para desviar la atención de sus fechorías, segando tantas vidas como los opresores precedentes, que también tratan hoy de apropiarse del 1° de Mayo.

Y nosotros felices en nuestra ignorancia. Ya le hemos agarrado el gusto al dedito que nos meten.  Aplaudimos entusiastas la sentencia de muerte a la democracia, nos cuadramos ante las banderas de la enemistad entre pueblos latinoamericanos, celebramos con champán los que pueden y con sidra los que no el culto a las fronteras y a los estados, ovacionamos la xenofobia. La mitad de nosotros se adhiere a la mentira oficialista que quiere volver al pasado lejano, la otra mitad escoge su mentira favorita de entre las mentiras de los que quieren volver al pasado inmediato. Nos enamoramos del espejo retrovisor, defendemos a muerte nuestra propia sumisión, declaramos paros y movilizaciones en defensa de nuestro sistema de explotación preferido, reímos con pugilatos congresales, levantamos los hombros ante la muerte, salvo que la muerte les pertenezca a los amos de la tele, en cuyo caso lloramos las muertes como si fueran de un pariente cercano.

Y para lavarnos de nuestros pecados, escuchamos canciones vacías de sentido, miramos películas prefabricadas, nos peleamos entre hermanos defendiendo los colores de nuestro equipo de fútbol, y citamos a Osho, Coelho y otros filósofos Coca Cola en las redes sociales, creyéndonos muy sabios y profundos, cuando la cita viene escrita sobre una foto con gatitos.

Sepan disculpar el amargo sermón, pero es que para parafrasear al maestro Jacques Brel “No habéis entendido nada”.

Esteban

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