Y… ¿Dónde está el Presidente?

Posted on 08/05/2013

0


Cada vez que queman las papas en caso, el señor don Evo Morales casualmente se va de viaje. Hoy no es la excepción. Un viaje a las Islas Fidji, cuya utilidad por lo demás se me escapa por completo, ha coincidido justo con un paro general indefinido declarado por la COB. Un paro por cierto que empezó tímidamente pero que en apenas dos días se ha vuelto viral, para usar un término en boga, pero sobre todo ha tomado matices de enfrentamiento violento sumamente preocupantes.

El motivo tras esta movilización no parece merecer el grado de aplomo con el que se ha producido. Una certidumbre que cualquier analista político reconocerá es que, cuando se trata de pensiones, esto es, el seguro de largo plazo de los trabajadores, dada la complejidad y extrema tecnicidad del tema, normalmente quienes reclaman una mejora no comprenden exactamente lo que ésta implica. Si lo que se pide es un incremento, por cierto egoísta en cierta manera pero no por ello menos comprensible, del porcentaje del último sueldo que el trabajador jubilado recibirá como pensión a 100% de aquél, la conclusión inmediata que uno extrae es que se está reclamando la vuelta al sistema de capitalización individual tan vilipendiada por la propia COB, pero con el adicional de que el Estado page la diferencia para los más perjudicados, lo cual implicaría costos financieros tan enormes que comprometería seriamente el equilibrio fiscal. Pero el discurso de los dirigentes ha calado hondo: La pensión solidaria implica que se meta la mano en los bolsillos de los asalariados, que en Bolivia son en realidad la clase media. Y meterse con el bolsillo de la clase media es sumamente grave.

Para colmo, la reacción del gobierno, en ausencia de su “jefazo”, ha sido completamente desacertada. Se han exacerbado los ánimos con desbloqueos violentos antes de haber agotado el diálogo. Se ha intentado, como siempre hace el gobierno, desprestigiar a los dirigentes con acusaciones absurdas. Pero lo que es más grave, el Ministro de la Presidencia, quien de facto está ahora ejerciendo en realidad la conducción del Ejecutivo, ha atizado el fuego al declarar que la huelga es un “suicidio colectivo” que arriesga colapsar las empresas nacionales y dejar a todos sin trabajo, lo cual políticamente no solo es una adscripción pública a los chantajes clásicos de la patronal en el mundo entero, sino además una admisión abierta de que la huelga está produciendo los efectos esperados, animando a los huelguistas a seguir en su esfuerzo pues está dando resultado.

Lo que resulta incomprensible en todo esto, es que luego de semejantes chambonadas (que terminarán indudablemente en una cesión significativa del gobierno), IPSOS Opinión & Mercado ha publicado los últimos resultados de su encuesta mensual de percepción, por los que Evo Morales mantiene una aprobación de 60%, no a nivel nacional, donde sería coherente con encuestas anteriores, sino en el eje central (El Alto, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz), donde, salvo El Alto, más bien estábamos todos bajo la impresión de que Evo era más resistido. O la encuesta ha sido cocinada, cosa que en toda sinceridad espero que no sea el caso, o se confirma nomás mi hipótesis de que lo único peor que el gobierno es la oposición, que ha jugado mal todas sus cartas a pesar de las continuas metidas de pata del masismo.

Esteban

Anuncios
Posted in: Evadas