Sacarle el poto a la jeringa

Posted on 29/05/2013

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JeringaEn la anterior publicación de esta columna señalamos que nos hace falta un buen sistema de responsabilidad jurídica por el cual las personas deben compensar adecuada y suficientemente a quienes sea víctimas de una acción u omisión causada por ellos o sus bienes, incluyendo sus bienes semovientes (animales), todo esto a raíz de la tragedia que rodea el ataque de dos perros Rotweiler a una niña de cuatro años en la ciudad de El Alto hace algunos días.

No pretendo, por supuesto, que todo el mundo lea las rezongadas del suscrito opinador, mucho menos los diputados. Pero lo que propone hoy el diputado masista Javier Zavaleta es, exacta y precisamente, lo que advertimos que no debe suceder con este caso. El H. Zavaleta propone una ley de tenencia de animales donde claramente se culpa a los pobres cuadrúpedos, que no tienen consciencia ni son titulares de derechos y deberes, de este tipo de hechos, se prohíben ciertas razas – una docena, nada menos – por considerarlas particularmente agresivas y peligrosas, y, cereza sobre la torta, quien viole esta prohibición tiene pena de cárcel, que por supuesto es lo único que sabe decir la demagogia del populismo penal. Sobre la compensación a las víctimas, sobre la reparación del daño causado, sobre la tenencia responsable de animales, nada. Ni una palabra.

Y es que así una vez más se demuestra cómo los tomadores de decisiones en nuestro país resuelven los problemas que la agenda mediática les plantea. Agenda mediática que exige, para empezar, justamente este tipo de respuestas, demagógicas y sin efecto alguno en el mediano plazo: prohibición, cárcel, cucu, susto, wask’a. Agenda mediática que nuestros oficiosos legisladores se apuran en contestar de la misma manera: prohibición, cárcel, cucu, susto, wask’a. Y las soluciones de fondo, los cambios de paradigmas, la responsabilidad real, bien gracias. Total, para cuando algo así tenga efectos, la fiebre mediática ya habrá pasado, y como político no ganaré ni puntos con el jefe ni votos entre los electores. Es mucho más rentable políticamente mostrarse rudo e inflexible, aunque eso no arregle en nada el problema, que resolver en el fondo el problema pero aparentar alguna inteligencia, capacidad de razonamiento propio o, Dios no lo permita, ser más despierto que el Presidente. Esos son síntomas de libre pensamiento, y tienen como consecuencia invariable, claramente advertida por don Álvaro García Linera,  el suicidio político.

Lo mismo ocurre con problemas tan graves y tan serios como el desarraigo social, causa de la violencia e inseguridad callejera; con el profundo alcoholismo del que sufre nuestra comunidad, factor esencial en la violencia doméstica, especialmente la violencia contra la mujer; la falta de respuestas para quienes son dañados física o psicológicamente por ataques de animales, casas que se derrumban, o micros que pierden los frenos; las continuas faltas de servicio en las que incurren las instituciones públicas incapaces de garantizar el ejercicio de los derechos constitucionales… Para todos estos escenarios, lo único que sabemos es prohibición, cárcel, cucu, susto, wask’a. Y a las dos semanas, cuando la fiebre mediática haya pasado a otro tema, a otra cosa mariposa, acá no pasó absolutamente nada. Y el ciudadano, aplaudiendo, pues solo conoce el mundo a través de lo que le dicen los medios, y si los medios aplauden cuando se les cumple su propia agenda, el resto, so pena de ser considerados parias o dementes si no lo hacemos, debemos aplaudir.

Esteban

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