Rasgarse las vestiduras, deporte nacional

Posted on 07/08/2013

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(c) Marvel Comics

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Si el amable lector no se ha enterado, permítame el atrevimiento de informarle: en Bolivia acabamos de sufrir el genocidio de trescientas mil almas. O al menos, eso es lo que afirma, con total y absoluta irresponsabilidad, el establishment cruceño, empezando por el gobernador Costas. ¡Llamen a la ONU! ¡Creemos una fuerza especial de pacificación! ¡Manden a los cascos azules!

Cierto, Costas lo que dijo es que se trataba de un “genocidio estadístico” (sic). Este incomprensible neologismo se convierte en bandera política desesperada, enarbolada por los “indignados cambas” que no son más de un centenar de niños bien de los barrios de Equipetrol y colindantes. ¿El motivo para tanto desbarajuste? Un error, grosero e injustificable pero error al fin, que ha causado una diferencia de 3% entre los datos preliminares del Censo de Población y Vivienda 2012 y los datos oficiales publicados hace pocos días.

No se crea aquí el lector que estoy tratando de defender al INE. Todo lo contrario, el margen de error y las metidas de pata metodológicas son imperdonables. Se debe revisar a profundidad en auditoría los datos obtenidos y recalcular su verdadera confiabilidad. Se debe entender porqué se gastaron más de 20 millones de Dólares (no 50 como algunos afirman, ese monto corresponde al total del programa) en un censo mal hecho y que en el peor escenario posible no tiene la confiabilidad mínima para poder ser utilizado para la planificación del desarrollo nacional.

Pero de ahí a rasgarse las vestiduras como lo están haciendo algunos dirigentes regionales hay una enorme diferencia. No, no han desaparecido 300 mil personas de la faz de la tierra. No, la redistribución de escaños no debería verse afectada por el error. Y sobre todo, no, la platita de la coparticipación no va a dejar de llegar. Es una simple regla de tres. Asumiendo una coparticipación tributaria de 5,3 millardos de Bolivianos (Cinco mil trescientos millones, si se prefiere), con la población proyectada por el INE al 2012 (Pre censo) de 10.471.864 tocaría a Bs. 506,12 por persona, con lo cual La Paz recibe Bs. 1.479.913.543,23, Cochabamba Bs. 980.087.376,15, y Santa Cruz Bs. 1.486.620.654,46. En cambio, con los datos preliminares anunciados (irresponsablemente) por el Presidente en enero, la población de Bolivia sería de 10.389.913 habitantes, por lo que la torta se divide a Bs. 510,11. Multiplicando ese monto por la población anunciada en ese informe, tocaría a Bs. 1.398.494.501,35 a La Paz, Bs. 988.798.010,15 a Cochabamba y Bs. 1.416.190.222,19 a Santa Cruz; mientras que con los datos finales del Censo, toca por cabeza el monto de Bs. 528,56 pues solo seríamos 10.027.254 habitantes, con lo cual tocaría a Bs. 1.430.467.434,06 a La Paz, Bs. 929.283.121,78 para Cochabamba, y Bs. 1.403.369.776,01 para Santa Cruz.

Comparadas las cifras entre lo previsible por las cifras preliminares y las finales, con todo y “genocidio estadístico”, Santa Cruz pierde respecto a lo que le hubiera tocado de confirmarse las cifras preliminares a penas 0,9% de los recursos de coparticipación – un bajón en los precios internacionales tendría un efecto muy superior que el problema del censo – mientras que Cochabamba pierde mucho más, con 6% menos recursos disponibles entre lo que esperaba obtener con los datos preliminares y lo que obtendrá con los datos finales. Irónicamente, La Paz sale “ganando” si se hace esta comparación con una variación positiva de 2,3%, apenas perceptible, pero  nótese que de cualquier manera también es una caída de 3,3% respecto a las proyecciones previas. En todos los casos estamos hablando de derechos espectaticios, a nadie se le ha quitado un solo centavo, simplemente varía lo que los departamentos esperaban recibir respecto a lo que recibirán, y como se demostró, solo de una manera muy poco significante.

En realidad, la única razón para rasgarse las vestiduras es el ejercicio de esa costumbre ancestral.

Esteban

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