Tocata y fuga

Posted on 18/12/2013

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Argo Ostreicher

Jacob Ostreicher no es solamente el segundo reo notable que logra fugar del país. Es el segundo reo con fuertes implicancias políticas, alguien que ha acusado con argumentos muy fuertes al gobierno de perseguirlo y extorsionarlo con fines por decirlo suavemente oscuros. La fuga de don Jacobo, como la fuga de don Roger hace algunos meses, es pues un reverendo sopapo al rostro del gobierno.

No creo que ninguno de los dos escapistas sea ningún santo. De haber cosas raras, las hay. Pero la extrema torpeza, la violación descarada y abierta de los más mínimos derechos a la defensa y a un juicio justo, pero sobre todo el afán de ciertos personajes del gobierno – vaya uno a saber hasta qué nivel jerárquico – de hacer del escarnio público un buen negocio, han acabado por dejar a estos reos en posición de heroes, mártires casi, y al gobierno como uno, ya lo adivinaron, autoritario y violador de los derechos humanos.

Pero hay algo más en la fuga del señor Ostreicher. Si en la fuga del senador Pinto hubo un dejo de complicidad pasiva – alguien se hizo de la vista gorda mientras don Roger cruzaba el país entero en auto – en la repentina aparición de don Jacob en su país natal, a más de siete mil kilómetros de acá, ha habido una clara participación activa de autoridades estatales. Uno no se sube al avión así nomás. No es, pues, que el señor un buen día decidió subirse al próximo vuelo de American Airlines.

Uno podría conjeturar que el gobierno yanqui  sacó alguna movida formidable tipo Argo (película que recomiendo mucho por cierto), pero el sólo hecho de que el gobierno no ha siquiera intentado rasgarse las vestiduras acusando a la CIA y al imperialismo de conspirar y hacer lo que le da la gana en países dignos y soberanos como Bolivia parece descartar esta posibilidad.

Pero una versión preocupante publicada en la página de la comunidad de Ostreicher, The Yeshiva World daría cuenta de algo mucho más oscuro. Según declaraciones del hijo de Ostreicher publicadas por ese medio, se habría pagado un rescate por este caballero. Si ello fuera cierto, la acusación es gravísima, pues significaría que el gobierno boliviano – quién más sino – al apresar a Jacob Ostreicher en realidad lo había secuestrado, con el fin de extorsionarlo primero y de extorsionar a la familia después, para obtener un rescate por su libertad. Según mi diccionario, eso se llama Terrorismo de Estado. En cualquier caso es un tema que merece ser investigado a mucha mayor profundidad.

Esteban

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Posted in: Evadas