Puma antirratas

Posted on 16/01/2014

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(c) Tasmita

(c) Tasmita

Gato anti ratones, puma antirratas. Así reza un meme publicado en las redes sociales recientemente como reacción ante las amenazas proferidas por los sindicatos de chóferes que llamaron a una resistencia movilizada contra el proyecto de transporte masivo lanzado por el municipio paceño. Este y varios otros imaginativos memes son una muestra clara de la frustración y la molestia que en general siente la población contra el anticuado, inseguro, incómodo e ineficiente sistema de transporte público “liberalizado” desde fines de los años 80.

Sin embargo, la reforma iniciada por la gestión de Luis Revilla no está libre de riesgos, y hará falta mucha madurez y sabiduría para superarlos. El primero y más evidente es la resistencia anunciada por los directos afectados, contra el cual el compromiso ciudadano de defensa es importante pero no suficiente. Primero, porque implica riesgos propios, especialmente el de la confrontación violenta. Hasta ahora, los paceños hemos demostrado una actitud cívica muy correcta, y hemos reaccionado a las agresiones de los choferes como se debe, con solidaridad, serenidad y paciencia. Pero la paciencia se va agotando, y los llamados a expulsar violentamente al sistema antiguo son cada vez más frecuentes, lo cual no deja de preocupar. Segundo, porque las posiciones encontradas impiden a los propios afectados ver que ellos podrían beneficiarse, y mucho, con la reforma, si es que actuasen inteligentemente. Reformas similares realizadas en otras ciudades latinoamericanas han demostrado que las organizaciones de chóferes que se reinventan y se suben al carro de la reforma logran constituir empresas exitosas y modernas de transporte, mientras que quienes se resisten acaban por ser excluidos totalmente del sistema, con las graves implicaciones sociales que ello significa.

Otros riesgos también existen. La experiencia de ENTA, luego EMTA, aquí en casa no debe ser tomada como amenaza política ni como intento de socavar la credibilidad del Puma Katari, sino como conjunto importantísimo de lecciones aprendidas y malas prácticas que no deben repetirse. Otras experiencias fuera del país, estoy pensando por ejemplo en el caso de Santiago de Chile, demuestran además que generar una inflación exagerada de expectativas que luego no será posible cubrir puede poner en riesgo terminal a toda la reforma. Casos como éste deben ser estudiados para no repetir los mismos errores.

Existe además un riesgo muy propio de nuestro carácter. Los propios usuarios potenciales, quienes ahora nos declaramos militantemente partidarios de la reforma, podemos ponerla en serio riesgo si no aprendemos y aplicamos rápidamente algunas reglas de juego básicas, como acostumbrarnos a que nosotros debemos acudir al bus y no el bus a nosotros, acostumbrarnos a respetar los horarios, apropiarnos del bus para no permitir que el vandalismo dispare los costos de manutención del sistema, y tener paciencia: toda reforma de magnitud tiene un periodo más o menos largo de adaptación y ajuste. El sistema será imperfecto al principio, y calculo que tomará hasta tres años hasta que todas las piezas engranen y funcionen como se supone que funcionen, así que comenzar a protestar la primera semana porque el bus se atrasó o porque la ruta no es la mejor posible puede ser el peor favor que le hagamos a un sistema que todos queremos. Este ha de ser, en pocas palabras, un enorme ejercicio de ciudadanía. Ojalá estemos a la altura.

Esteban

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