El auto nuevo del emperador

Posted on 28/01/2014

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2013-Lexus-LS-460-Wallpaper-166Gran escándalo ha causado entre las filas opositoras la reciente adquisición de vehículos blindados destinados al transporte personal de míster Evo. Por desgracia, muchas de las ropas desgarradas por diputados y senadores –todos del bloque conservador – hicieron amplia gala de su ignorancia. Perlas como “el auto costó dos millones de dólares” (toda la caravana costó $950 mil), “es un vehículo del imperialismo” (Lexus es una subsidiaria de la japonesa Toyota) y otras tan deliciosas han circulado por doquier. Y ¿acaso los que se supone que sean fiscalizadores no vieron en el presupuesto inscrita la plata para comprar estos autos, no vieron la publicación del proceso en el SICOES, no pidieron información sobre el proceso de contratación? ¿Recién se dieron cuenta cuando el auto entró en circulación? Con opositores como éstos, va a ser muy difícil que nos deshagamos de Su Excelsitud el hermano Presidente en las elecciones de octubre. Y yo que pensaba que los del MAS hablaban sonseras.

No voy a repetir lo que ya han dicho otros. Agustín Echalar ha sido, creo, el que mejor ha acertado en su análisis del tema. En muy resumidas cuentas: el cargo de Jefe de Estado requiere un medio de transporte adecuado, seguro y de la jerarquía de esa primera investidura. El caso excepcional del presidente Mujica del Uruguay es una excepción no casual: es todo un manifiesto político. Y he ahí la falla de cálculo de Su Omnipotencia. No es malo que se compre un Lexus, pero es malo que se aleje de su discurso y tome actitudes más propias de los políticos tradicionales a quienes el MAS atacó sin cuartel en el pasado reciente. Lo criticable no es la compra, ni el precio, ni el tipo de auto, lo criticable es la hipocresía.

Pero hagamos abstracción de esto por un momento. Hagamos algunas comparaciones. En Sudamérica, el país más rico, el Brasil, utiliza el Ford Fusion como transporte presidencial, que es un auto mexicano relativamente modesto comparado con el resto. En cambio, los siguientes cuatro países más grandes en términos de PIB (excepto Venezuela) utilizan autos mucho más pretenciosos. Argentina, Colombia, Chile y Perú utilizan cada uno el tope de gama de cada una de las marcas Premium más importantes (Audi A8L, BMW 760iL, Lexus LS600h y Mercedes-Benz S600, respectivamente), todos estos autos en el rango de los $180.000 aproximadamente, sin contar el blindaje, que puede costar otros $150.000 tranquilamente. Al extremo opuesto de Uruguay está  Venezuela, cuya colección de autos presidenciales es impresionante. Lo más extravagante es el Bentley Continental de $350.000 (sin contar blindaje) que recientemente adquirió, pero además el presidente Maduro se mueve en la versión venezolana del HUMMVEE americano, tres Mercedes-Benz clase E, un auto iraní regalado a su antecesor por don Majmud Ajmadineyad, y varios otros, todos acompañados por una escolta impresionante que incluye helicópteros, ambulancias, motocicletas, francotiradores…

Entre los países más modestos de la región, con PIBs de menos de $100 millardos, Bolivia tendría ahora el vehículo presidencial más costoso. Aparte de la petita de Mujica, sobre la que ya hablamos, Correa usa un viejo Lincoln Town Car y Cartes se mueve en una caravana de vagonetas Ford Explorer cuando no va a la oficina en la Harley-Davidson que es de su propiedad. El transporte oficial del presidente de Uruguay es un Chevrolet Vectra, que no lo usa. Las Guayanas no publican datos sobre su transporte oficial, pero sospecho que ninguna de las tres usa más que alguna vagoneta “sencilla”.

Cabe decir también que si bien como acertadamente señaló el periódico cruceño “El Deber”, el presidente Piñera usa una versión más ecológica del mismo auto que compró Evo, la diferencia de precio entre un LS600h de motor híbrido y un LS460 como el que compró Evo es bastante importante. El ser “ecológico” implica un plus de 35% sobre el precio del auto.

Con todas estas consideraciones, creo que la compra ha sido adecuada. No necesariamente la mejor, la más justificada o la más defendible, pero adecuada. No veo la razón para tanto escándalo.

Lo que sí considero indefendible son los argumentos del gobierno para justificar la compra. Bastaba con decir que hacía falta, que es un vehículo adecuado, que no es el más caro ni el más barato de la región, y que la compra se hizo –por una vez– con algo de transparencia. No hay razón alguna para hacer gala de su paranoia, para insultar la inteligencia de la gente ni para vilipendiar a quien se atreva a cuestionar la compra. No hay razón alguna para ponerse tan a la defensiva, victimizarse y decir que todo el mundo quiere matar Su Grandiosidad “sólo porque es indio”. Mucho menos cuando la prueba de semejante estupidez es que un borracho se le acercó a Su Magnificencia durante la entrada de Urkupiña. Definitivamente nuestros senadores y diputados necesitan dejar de mirar tanta telenovela venezolana.

Esteban

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