¿Cómo Derrocar a los Iluminati? © Mr. Mondialisation

Posted on 06/02/2015

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Illuminatis everywhereEste documento originalmente fue escrito en francés en respuesta a un panfleto publicado en inglés por varias organizaciones anarquistas y comunistas-libertarias de Estados Unidos. Por su enorme importancia, me he dado el trabajo de traducirlo para compartirlo con mis lectores y, ojalá, llevarlos a la reflexión y al debate. De entrada, me parece irónico que el artículo  tanto como el documento que lo origina también caen en generalizaciones y búsqueda de fantasmas que invisibilizan al verdadero enemigo.

 ¿Cómo terminar con algo a lo que nunca le vimos el rostro? Basta con dejar de creer en ello, basarse en los hechos históricos, y aprehender la complejidad del mundo con el fin de estar mejor “armado” para cambiarlo racionalmente. Esta es al menos la idea central de un documento que circula gratuitamente, realizado por grupos anticapitalistas y anarquistas cansados de ver su lucha acaparada por las teorías de conspiración.

La simplificación abusiva de una realidad compleja

¿Cómo seguir siendo crítico y librepensante sin hundirse en las groseras caricaturas del conspiracionismo Iluminati ? Muchos, al realizar su “despertar” de su rechazo a un sistema injusto, son tentados a adherirse a las tesis conspiracionistas que responden de manera demasiado sencilla a una realidad muy compleja. “Si todo va mal, es probablemente culpa de un puñado de individuos satánicos muy malvados que quieren reducir la población y ganar mucho dinero”. Es caricaturesco, y sin embargo es a lo que algunos intentan reducir la complejidad de un mundo poblado por siete mil millones de personas. Una plétora de videos seductores en forma y en fondo vienen a apoyar estas tesis, generando una paranoia colectiva y una confusión difícilmente controlable.

Al ver a miles de militantes hundirse en esta visión simplista y caricaturesca del mundo que algunos indignados anarquistas y anticapitalistas han publicado el panfleto “Cómo derrocar a los Iluminati”, realizado por miembros o asociados de grupos como “Black Orchid Collective”, “Take Back the Bronx”, “Creativity Not Control”. En Estados Unidos, las tesis conspiracionistas, profundamente reaccionarias, llegan a incluir al ambientalismo, el militantismo y el altermundismo como partes de un gran complot. En su lógica elitista, la conspiración Iluminati ofrece a su adepto el privilegio de pertenecer a la casta de los que son dueños de la verdad.

El documento que amenaza con hacer correr mucha tinta está hoy disponible en francés[1]. Traducido por el grupo GARAP, se ha adaptado a la más compleja realidad francesa. El texto se apoya en  los orígenes, resortes y promotores de una bien funesta mistificación que empuja a la inacción, al rechazo del ambientalismo y de todo lo que se opone a la libertad de pensamiento crítico y objetivo.

“Siempre han existido las conspiraciones en la historia”

Sí es evidente que las conspiraciones puntuales y localizadas han existido en el curso de la historia, éstas pertenecen a hechos históricos verificables pues no se basan en rumores. Si es un hecho que hay que permanecer siempre vigilante respecto a los eventos actuales y cuestionar la manera en que los medios de comunicación nos transmiten la información, resulta extremo ver complots en cada palabra que diga un periodista. ¿Dónde se hallan los matices? El documento “cómo derrocar a los Iluminati” pone notoriamente en claro que la teoría del ran complot Iluminati proviene de y alimenta a el pensamiento reaccionario de tendencia fascista. En otras palabras, se puede entrever al complotismo como el perro guardián del sistema contra el librepensamiento, una red de pescador que despolitiza al sujeto e impide toda solución racional a su despliegue. Algunos dirán que se trata de un mecanismo secundario de retención, de una falsa oportunidad de emancipación, no carente de efectos, alimentado por algunos extremos de la derecha conservadora.

Viéndose bien, las teorías de conspiración más delirantes utilizan las mismas herramientas del entretenimiento de masas y de la retórica política de la extrema derecha: una dictadura de lo emocional en detrimento de la razón, el gregarismo del pensamiento[2], la simplificación abusiva de la realidad, la alimentación del temor, la creación de un enemigo invisible, la categorización y el etiquetado. En el “mejor” de los casos, el conspiracionismo se da cuenta que ha sido engañado. En el peor de los casos, el conspiracionismo empuja al individuo a la paranoia, aislándolo de su entorno, incluso llevándolo a veces a la esquizofrenia. ¿Se supone que este estado mental va a cambiar el mundo? No, todo lo contrario, y he ahí cómo el comspiracionismo juega un rol decisivo en el inmovilismo colectivo.

En los Estados Unidos, el delirio se ha expandido tanto que desde hace algunos años algunos cantantes utilizan la iconografía imaginaria de los Iluminati (amalgamada con la de la masonería para alimentar el odio) para lograr un ayor sensacionalismo alrededor de ellos. En su país, habiendo el conspiracionismo sido reivindicado por la derecha conservadora radical, es más fácil detectar el origen de la paranoia. Por ejemplo Alex Jones, la figura más importante del cospiracionsimo norteamericano (cuyas teorías alimentan tras su traducción la esfera francófona), se proclama como conservador, antiprogresista y militante del Tea Party.

Por supuesto, la persona común que cree en estas teorías se halla frecuentemente bien lejos de imaginarse los fundamentos de estas ideas y no se parece en nada a estas caricaturas. Pero, ¿cómo abrir el debate sobre la manipulación de la opinión sin llamar a levantar los escudos de estilo: “te has vendido a la élite” o “eres un infiltrado que colabora con el mal”, o incluso “la conspiración se ha consumado, despierta tu espíritu”?

Un esperpento para orientar a la indignación

A fuerza de argumentos, hechos históricos, lazos avezados entre las teorías de conspiración y los remanentes del fascismo, este documento invita al lector a comprender y aceptar los diferentes niveles de control del pensamiento. En él se descubre que el conspiracionismo es un pan bendito para quienes no quieren cambios en la sociedad. No solamente rinde al individuo en la incapacidad de actuar frente a un enemigo invisible, simbólico e por tanto inmortal, sino que además aparece como un caldo de cultivo para extremistas que los ideólogos de la derecha recuperan para favorecerse políticamente. En fin, el solo hecho de animar al pensamiento conspiracionista (en particular en torno al delirio Iluminati) desacredita, por asimilación abusiva, a los individuos y pensadores serios que están en una lógica de lucha racional contra el sistema. De esta manera, los medios de comunicación y editorialistas a sueldo del pensamiento dominante pueden borrar de un manotazo las ideas progresistas, revolucionarias o profundamente críticas de las instituciones capitalistas (por ejemplo), categorizando al opositor como conspirador, como ocurre de más en más frecuentemente.

No obstante, las manipulaciones mediáticas, políticas o industriales corresponden al orden de los hechos, no de las conspiraciones. Es así que resulta bastante más constructivo luchar contra la colusión, las multinacionales, las finanzas, la corrupción o el capitalismo de acuerdo a través de asociaciones y colectivos serios, que relegar esos problemas reales a un esperpento invisible. Marcar la diferencia y luchar contra el conspiracionismo parece por tanto tan importante como luchar por medios de comunicación libres.

El documento (en PDF) que invita a la reflexión y a la introspección enciende una luz sobre esta funesta superchería, y propone los argumentos necesarios para su refutación para guardar una visión clara sobre los verdaderos problemas de la sociedad:

https://overthrowingilluminati.wordpress.com/how-to-overthrow-the-illuminati-pamphlet/

[1] Ignoro si también en español, al menos no lo he encontrado – N. del T.

[2] En Bolivia diríamos el “uniquismo”

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