¡Feliz cumpleaños Pumita!

Posted on 25/02/2015

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PN05092014102820Pumakatari /puma cataɾɪ̝/: (1) Ser mítico andino con cuerpo de serpiente y cabeza de puma, que emerge de la cabeza del Willka o personificación del sol para simbolizar a una de las 24 naciones unificadas en el Tahuantinsuyu. (2) Nombre de los buses que conforman el sistema municipal de transporte público masivo denominado LaPazBUS bajo principios de movilidad urbana sostenible y digna.

Hace un año comenzaba a operar el primer sistema público de transporte masivo por buses expresos (BRT) de Bolivia, tras una ausencia de casi treinta años. No suelo ser de los que vuelcan su frustración respecto a todos los males de Bolivia al neoliberalismo, pero en este caso debo hacer una excepción. En efecto, entre 1986 y 2014, nada era más neoliberal en Bolivia que el transporte “público”: enteramente privatizado en pequeñas unidades ineficientes, completamente desregulado en la práctica (aunque las normas señalaban alguna regulación para guardar las formas), sujeto a una competencia rabiosa que fuerza a sus operarios a trabajar en condiciones de explotación y sin derecho a sindicalización (con la particularidad extraordinaria y única a nivel mundial de que los “sindicatos” del sector representan a los patrones y no a los trabajadores), completamente irresponsable con el medio ambiente, la seguridad pública o el usuario. En efecto, el neoliberalismo, que, reitero, no suelo señalar como culpable de los problemas, sí hizo estragos tremendos sobre el derecho a desplazarse que tenemos todos los ciudadanos.

Hace un año, decía, se dio un paso fundamental en la reversión de esta situación. Tras varios años de trabajo preparatorio, negociaciones intensas, conflictos entre el municipio y el transporte neoliberal, un enorme trabajo de concientización, primero de las autoridades y luego del público, y hastío con los constantes maltratos y burlas de los sindicatos de patrones transportistas, finalmente llegó el PumaKatari. Hay que reconocerlo, casi contemporáneo también llegó el Teleférico, que ayuda a la recuperación de lo público en la garantía del derecho a desplazarse dignamente. El PumaKatari rescata los principios de la Movilidad Urbana Sostenible, que se construyen esencialmente sobre los criterios de calidad de vida, sostenibilidad y priorización de la persona por sobre el automóvil, criterios que parecen obvios pero que estaban ausentes por décadas (o en algunas ciudades, desde siempre).

Como si esto no bastara, el PumaKatari tuvo un efecto colateral inesperado pero muy bienvenido: la gente, acostumbrada a pasar a diario extremas tensiones para poder llegar de su casa a la oficina y viceversa, de repente se encontró con un transporte limpio, ordenado, con gente atenta y amable, con asientos preferenciales para adultos mayores, con servicios especializados para personas con capacidades distintas, que lleva con dignidad a los niños, con espacio amplio y bien ventilado incluso cuando está al tope de su capacidad… En fin, un contraste tan evidente con el transporte tradicional que la misma actitud de la gente cambió. “Con respeto y amor” se convirtió rápidamente en su slogan, y poco después el de toda la gestión municipal. Palabras tan poco escuchadas en La Paz que hasta se habían convertido en tabú, en señal de debilidad frente a una ciudad demasiado agresiva para la gente respetuosa y amorosa. Gracias al PumaKatari, eso ha cambiado. Hemos redescubierto el amor y el respeto como formas viables y deseables de interacción, así sea solamente dentro del bus.

Pero este primer aniversario de nuestro PumaKatari, nuestro, sí, porque si dos cosas han logrado realmente un proceso de apropiación y empoderamiento ciudadano, han sido las Cebras y el PumaKatari (basta ver a cualquier niño paceño en cualquier momento del día cuando ve en la calle a cualquiera de éstos, ¡cómo se le ilumina el rostro!), no hay que bajar los brazos. Este año nos ha dado esperanzas, pero todavía no soluciones. Al menos no para todos. Las rutas y las frecuencias deben multiplicarse, de eso no cabe duda. Se tiene que encarar seriamente el desafío de establecer carriles exclusivos al menos en ciertas partes. Se debe integrar en serio el sistema con el Teleférico y con el bus Sariri, que esperamos pueda arrancar pronto. Se debe lograr establecer una ruta troncal de alta densidad con alcance metropolitano, desde Senkata hasta Ovejuyo, por lo menos). Se debe comprender que la Movilidad Urbana Sostenible exige un orden de prioridades claro en las obras públicas y la regulación del sistema: primero el peatón y las bicicletas, segundo el transporte masivo, y tercero el transporte particular. Por desgracia, tengo la sensación de que no todos los funcionarios involucrados comprenden el concepto, creen que es poner buses, cambiar sentidos a las calles y listo. Aún hay mucho por hacer.

Mientras tanto, hay que decirlo, son muchas, muchas más las luces que las sombras, por lo que la esperanza creada por esta revolución no ha menguado. Con respeto y amor, ¡Nada nos detiene! ¡Muchas felicidades, Pumita!

Esteban

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