No confundir dar un revés con ganar

Posted on 06/04/2015

0


Las recientes elecciones subnacionales han inspirado en muchos analistas, líderes políticos y opinadores una sensación de punto de inflexión en el escenario político, por el cual el partido de gobierno habría emprendido su propia debacle.

Esta hipótesis se enfrenta a la lanzada por el Vicepresidente del Estado, quien afirma que el MAS se consolidó como único referente político de alcance nacional, ampliando el número de municipios que gobernará a partir de junio. La idea de la presente entrega es someter ambas hipótesis a prueba, a partir de los datos oficiales publicados por el Tribunal Supremo Electoral, mediante el análisis de los resultados de la elección de máximas autoridades ejecutivas para las nueve gobernaciones, el análisis de los datos agregados de los 339 municipios respecto al número de gobiernos municipales que serán ocupados por alcaldes electos por el MAS, y una muestra representativa de municipios seleccionados por su peso específico en el departamento, considerando:

– Los nueve municipios capital de departamento más la ciudad de El Alto,

– Los municipios que conforman el área metropolitana (reconocida formalmente o no) de las tres ciudades del eje troncal, y

– Los municipios de provincia que tengan a la vez más de 5000 habitantes en área urbana (según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2012) y más de 5000 votantes empadronados según el Padrón Electoral 2015

Seleccionados así, los 94 municipios que conforman la muestra representan a 74% de la población en edad de votar (poco menos de 5 millones de personas de las 6,6 millones censadas a nivel nacional) y a la vez a 78% del total de inscritos en el padrón electoral (4,7 millones de los poco más de seis millones de ciudadanos empadronados).

También para este análisis será necesario establecer algunos supuestos de partida:

– Los 600 mil habitantes mayores de 18 años no inscritos son extranjeros sin derecho al voto, o en un porcentaje menor son personas depuradas del padrón electoral y que no se han reempadronado, o finalmente en un porcentaje mínimo son adultos mayores que no están obligados a votar

– Pueden existir diferencias entre los datos del censo 2012 y el padrón electoral 2015, aún proyectando los resultados del censo al presente, que podrían explicarse por los fenómenos migratorios que ocurren permanentemente en Bolivia. Como es de conocimiento común, una porción importante de la población de las ciudades principales e intermedias se hizo censar en su población de origen para tratar de beneficiar a su municipio con mayores recursos de coparticipación, lo cual podría explicar estas diferencias. No obstante, cabe hacer notar que en los casos de Uncía, Punata, La Paz, El Alto, Cotoca y Bermejo, el total de ciudadanos inscritos para votar es 5% (o más) mayor que la proyección del total de habitantes mayores de 18 años. Considerando además que en La Paz y El Alto existe una cantidad importante de residentes extranjeros, estas diferencias llaman la atención.

– Este segundo supuesto me lleva al tercero, probablemente el más difícil de argumentar. Para mantener la objetividad del estudio y trabajar con los números disponibles, ha de suponerse que el Órgano Electoral Plurinacional y sus diferentes entes son confiables y objetivos. Esto es, a pesar de las constantes evidencias en sentido contrario, y a sabiendas que su actuación ha sido puesta en muy seria duda. Como es imposible saber qué hubiera ocurrido en el panorama electoral sin la interferencia de estos actores, no hay más remedio que tomar los datos oficiales como ciertos, siendo su cuestionamiento o no harina de otro costal. Como se verá, las opiniones y especulaciones que se puedan verter sobre el TSE y los TED finalmente no impactan demasiado en los resultados finales, a excepción del caso del Beni, donde la eliminación completa de un frente político contendiente ha trastocado notablemente los resultados.

Vamos, pues, a lo nuestro.

Gobiernos Departamentales

Ya es de conocimiento común que el MAS obtuvo victorias en cuatro de los nueve departamentos: Cochabamba, Oruro, Pando y Potosí. En todos estos departamentos, la victoria oficialista era expectable, y en los cuatro casos la votación del candidato oficialista fue abrumadora, obteniendo alrededor de 60% de los votos válidos, incluso dos tercios en Pando. La sorpresa fue, sin duda, La Paz, donde no solamente el MAS perdió, sino que fue evidente que su candidata, Felipa Huanca, no logró sumar ni un solo voto más al “voto duro” del partido de Evo Morales, debido esencialmente al escándalo de los malos manejos del Fondo Indígena que se atribuye a la organización social a la que pertenece Huanca (y la ministra Nemesia Achacollo). En el Beni y en Chuquisaca, el MAS obtuvo el primer lugar pero no le alcanza para ganar en primera vuelta y deberá someterse a balotaje, donde sus posibilidades de victoria parecen dudosas, aunque en Chuquisaca el contrincante es producto de una escisión del MAS, generada por un desaire incomprensible lanzado por el mismísimo Evo Morales contra el candidato (se podría especular que si Damián Condori, el contrincante, hubiera sido el candidato del MAS como pedían las organizaciones sociales chuquisaqueñas, habría ganado con un comodísimo 80% de votos). En el caso del Beni, a pesar de la eliminación de la fórmula de Unidad Demócrata y el juego sucio, el MAS no logró la diferencia suficiente de votos (¡por apenas unos 500 votos!) y probablemente repetirá el 41% de la primera ronda, lo que le quita chances importantes de hacerse de la gobernación beniana.

En los departamentos donde no obtuvo el primer lugar en votación, el MAS salió segundo, con 31% en La Paz, 31% también en Santa Cruz y 36% en Tarija, con lo cual a nivel nacional el MAS obtuvo en total 42% de los votos, quedando los partidos que forman la alianza demócrata en un lejano segundo lugar (25%) y aún más lejos SOL.BO, con solo 16%. Este resultado del partido azul es consistente con sus participaciones anteriores en elecciones subnacionales, ratificando que el atractivo del partido oficialista es su líder, Evo Morales, cuya ausencia en la candidatura resta invariablemente un tercio de sus votos. La única variación importante, reitero, es la pérdida de su plaza en La Paz, que se ha debido, en mi opinión, más a los propios errores del MAS, empezando por la selección de su candidata y pasando por sus pugnas internas, que a los méritos del candidato que ganó. Creo, sinceramente, que ni siquiera Félix Patzi se imaginaba que iba a ganar, y mucho menos en primera vuelta.

Gobiernos municipales

Es un error común pensar en Bolivia que si 70% de la población es urbana, como lo ha demostrado en Censo 2012, ese 70% habita en las diez principales ciudades de Bolivia, y que éstas están conformadas, en el eje troncal, solamente por su municipio de cabecera. Sistemáticamente, probablemente debido a nuestras costumbres centralistas, olvidamos que La Paz, Cochabamba y Santa Cruz son conurbaciones metropolitanas (de las cuales solo una está reconocida legalmente, la de Cochabamba) conformadas por seis o siete municipios. EN el caso del Cercado de Cochabamba, por ejemplo, solamente lo habita la mitad de la población del área metropolitana (500 mil de un millón de habitantes, a muy grosso modo), mientras que La Paz y El Alto albergan entre ambos a 1,5 de los dos millones de habitantes que tiene el área metropolitana. No se puede seguir ninguneando a los municipios suburbanos, y en este análisis se pretende considerar tanto los resultados aislados de los municipios de cabecera como los resultados agregados de las áreas metropolitanas.

En la misma lógica, es necesario analizar los casos de ciudades intermedias y poblaciones urbanas más pequeñas, que suelen se obviados en este tipo de análisis. Municipios como Montero, Riberalta, Llallagua, Caranavi o Villa Tunari albergan a aproximadamente 15% de los votantes.

Dicho esto, 225 de los 339 municipios, es decir aproximadamente dos tercios, han votado mayoritariamente a favor de los candidatos del MAS, sin embargo en la muestra utilizada en este estudio esta proporción se reduce levemente a 58%, debido a que el peso específico de las ciudades más importantes, donde el MAS no ha ganado, es mayor. No obstante, 58% no es mal resultado, y demuestra todavía una participación protagonista del oficialismo. En cantidad de votos, el resultado también es consistente con las demás elecciones subnacionales anteriores y las departamentales de ahora, con 38% de los votos acumulados en la muestra. De nuevo, parece ser que el MAS sin Evo Morales es incapaz de superar la barrera del 40% de los votos, que es una votación mayoritaria y con presencia territorial indiscutible, pero sigue siendo un desafío para el partido de gobierno constituirse propiamente en partido político y dejar de depender de su líder.

Esta reflexión es sin embargo aún más válida para el resto de frentes políticos. Fernando Mayorga señaló, con absoluta razón, que en Bolivia no existe oposición, sino “oposiciones”. La vinculación de las agrupaciones políticas con sus territorios de origen es indudable, y sobre esas mismas líneas se fracciona. Mientras en occidente la tendencia es a constituir oposiciones desde la propia izquierda, tomando el discurso de la “reconducción del Proceso de Cambio”, en oriente hay una especie de esquizofrenia, donde en elecciones nacionales se tiende a apoyar al masismo (¿Por conveniencia? ¿Oportunismo? Tal vez), pero en elecciones subnacionales la tendencia a la centro-derecha más bien liberal es invariable desde hace 10 años al menos. Esta primera aproximación es de cualquier manera insuficiente, y es necesario desagregarla más.

En el Beni, llama la atención el éxito que logra mantener el MNR, a pesar de su desgaste casi terminal en casi todo el resto del país. De los nueve municipios analizados en este departamento, el MNR gana en cinco, aunque en la acumulación final de votos el victorioso es el MAS, por solamente 1% por encima de los rosados. La agrupación NACER, que logró entrar a segunda vuelta con el MAS, solamente obtiene un municipio (San Ignacio de Moxos) y no tuvo presencia en tres de los nueve municipios analizados.

En Chuquisaca, el MAS logra la victoria en la Capital, Monteagudo y Camargo, revirtiendo tendencias anteriores a una polarización muy marcada entre campo y ciudad que persistía al menos entre 2005 y 2010. Los resultados municipales del MAS son además consistentes con los resultados para la gobernación, y otorgan una plataforma importante para reorientar su campaña para la segunda vuelta.

En el área metropolitana de Cochabamba, el MAS perdió en el Cercado y Quillacollo, pero gana en los restantes cinco municipios, incluyendo Sacaba, el segundo más poblado, donde además su dominio es indiscutible. Quillacollo es la única victoria, hasta donde sé, del FPV, que obtuvo 47% de los votos, que significan un 7% en la votación acumulada del área metropolitana. La alianza demócrata, que tuvo como candidato en Cochabamba a José María Leyes, obtuvo un contundente 57% de los votos en el Cercado, que le significan con votaciones también importantes en Tiquipaya y, sorprendentemente, Sacaba, alrededor de 39% de votos acumulados en el área metropolitana, muy cerca del 41% obtenido por el MAS. Estos resultados presentan desafíos importantes para la gestión de la única Región Metropolitana Autónoma del país que seguiremos con mucha atención.

En el resto de Cochabamba, el dominio del MAS es casi absoluto. De diez municipios de provincia analizados, el MAS gana en siete, dos de los cuales (Villa Tunari y Pto. Villarroel) además gana como fórmula única, sin contendientes, y en Chimoré gana con 87% de los votos. Fuera del Chapare, al MAS ya no le va tan bien. Aiquile, Cliza y San Benito se le escapan de las manos, pero en cada uno de estos tres casos gana un contendiente diferente, por lo que el resultado final es una polarización notoria entre el Cercado (y Quillacollo) y el resto del departamento.

El dominio en La Paz de SOL.BO, único departamento donde presentó candidaturas, no había sido tan evidente como parecía inicialmente. Si bien esta organización emergente de las cenizas del MSM ganó las alcaldías de La Paz, Caranavi y Mapiri (estos dos siendo también una sorpresa), la votación acumulada del MAS en el área metropolitana y en el departamento en ambos casos alcanza a 36%, lo que la hace aún la primera fuerza. En tercer lugar queda Unidad Nacional, con un interesante pero insuficiente 26%, logrado casi por entero por la candidata en El Alto, Soledad Chapetón. Fuera de El Alto, la mejor performance de UN le da la victoria en Copacabana, y un segundo lugar en Viacha. Hay que hacer notar la emergencia de otros liderazgos locales importantes en La Paz, con resultados muy positivos de dos escisiones del MAS, el MPS y AS, en las provincias, ya sea con victorias en cinco municipios o segundos lugares en varios otros. Las agrupaciones ciudadanas locales ha logrado ganar al MAS en Patacamaya y Palca y estuvieron muy cerca de hacerlo en Achocalla y Sica Sica.

En Oruro ocurre algo muy similar a lo de Cochabamba, donde la capital del departamento ha votado predominantemente contra la candidatura oficialista, aunque con una votación mucho más dispersa, mientras que en provincia el MAS tiene mucha facilidad para ganar. No obstante, en Caracollo ganó la agrupación ciudadana P.P., con virtual empate a 44% con el MAS. Debido al fuerte peso específico de la ciudad de Oruro en la votación departamental, la votación acumulada muestra una victoria de la agrupación liderada por Edgar Bazán y solo un segundo lugar del MAS a nivel departamental, lo cual se contradice con los resultados de la elección a gobernador (24% en las municipales versus 63% en las departamentales), fenómeno que pudiera explicarse por el perfil de los candidatos.

Cobija es el único municipio pandino que se ha considerado en este estudio, debido a los criterios expuestos al principio de este ensayo. Los resultados en Cobija han sido, para decir lo menos, inesperados. A pesar de que Ana Lucía Reis, la anterior alcaldesa y candidata del MAS a la reelección, hizo un trabajo que contó con buen aprobación del público (impulsó la instalación de muy necesitados desagües, por ejemplo), el candidato de la alianza demócrata, el ex futbolista Gatti Ribeiro, se alzó con la victoria por 1 a 0, perdón, por 49% a 46% de los votos válidos, menos de mil votos de diferencia, demostrando que no siempre una buena gestión y una campaña con recursos son garantía de victoria. A veces la popularidad, especialmente en municipios pequeños (Cobija no tiene más de 100 mil habitantes), pesa más que los aspectos estrictamente políticos. Después de todo, Gatti es un pandino que logró éxito y reconocimiento internacional. Ojalá haga una buena gestión.

En Potosí, si bien hay un dominio del MAS, que ganó tanto la gobernación como seis de los siete municipios analizados, la emergencia local del MOP es muy interesante, logrando esta agrupación nacida de los ayllus del Norte Potosí la victoria en Villazón, al otro extremo del mapa, y resultados muy positivos en otros cinco municipios, incluyendo la capital del departamento, e incluso un buen segundo lugar en la elección departamental. Los resultados acumulados en los siete municipios le dan 26% de los votos al MOP, frente a solamente 38% logrado por el MAS.

El departamento con mayor población urbana en localidades distintas a la capital es Santa Cruz, donde se han analizado 31 municipios, de los cuales solamente cinco corresponden al área metropolitana. En ésta, la victoria de Percy Fernández pesa mucho, pero también otros liderazgos locales han logrado la victoria en La Guardia (49%) y un muy cercano segundo lugar en Warnes (32%). La presencia de los Demócratas es dominante en tres municipios del área metropolitana (Cotoca, Porongo y El Torno), pero la poca población de estos municipios solamente le permite llegar a 9% de la votación acumulada en el área metropolitana, frente a 49% de las fuerzas locales y 31% del MAS, a pesar de que este último solamente logra ganar la alcaldía de Warnes.

En las provincias, la polarización entre el MAS y los Demócratas es evidente. De 25 municipios, el MAS gana en diez, y los Demócratas en nueve, repartiéndose el resto entre pequeñas agrupaciones locales (ASIP y MATICO) y el MNR (en dos municipios). El MAS tiene sobre todo una presencia muy fuerte en el Norte Integrado, mientras en la Chiquitanía, el Pantanal y el Chaco las fuerzas están más repartidas. Así, los resultados acumulados en Santa Cruz le dan un primer lugar a las fuerzas locales, notablemente al SPT de Percy Fernández, seguido de cerca por el MAS. Hay que hacer notar aquí que el dominio del gobernador Rubén Costas en la elección departamental no se repite a nivel municipal, logrando los Demócratas solamente un 15% acumulado a nivel departamental, lo cual parece señalar que se extrapola el fenómeno de la votación más orgánica en las departamentales y más a favor de perfiles personales en las municipales en Santa Cruz, que tradicionalmente ocurre en la contrastación entre las elecciones nacionales y las subnacionales.

El departamento de Tarija, finalmente, muestra también un comportamiento poco uniforme. A nivel departamental, las elecciones para gobernador dieron una victoria electoral insuficiente a UD-A, parte de la alianza demócrata, que no pudo (o no le dejaron) obtener una diferencia de votos suficiente para evitar una segunda vuelta. En las elecciones municipales, sin embargo, la figura se invierte, y el MAS obtiene un total acumulado de apenas 29% de los votos en los cuatro municipios analizados, dos de los cuales (Bermejo y Villamontes) eligieron al candidato masista como su próximo alcalde, y dividiéndose los restantes dos entre UNIR, de Rodrigo Paz, en Tarija y UD-A en Yacuiba.

Acumulados los resultados en los 94 municipios analizados a nivel nacional, encontramos a un MAS que mantiene su primer lugar nacional con poco menos de 40% de los votos, repartiéndose el resto de la votación entre diversas fuerzas, de las cuales la alianza demócrata, por su mayor presencia nacional, logra el segundo lugar con un lejano 21% de los votos, sin duda insuficientes si se tratara de una elección nacional, y aún más lejos las fuerzas regionales como SOL.BO o el MOP, que acumulan entre todas 18% de los votos, las fuerzas locales, que acumulan entre todas 14% de los votos en las municipales, donde Santa Cruz de la Sierra pesa mucho, y partidos “tradicionales” como el MNR y UCS que acumulan menos del 10% de los votos.

Dicho esto, la primera hipótesis planteada, la del punto de inflexión en la historia de la hegemonía masista, no parece comprobarse, pues la acumulación de resultados se mantiene consistente con resultados anteriores donde Evo Morales no es candidato. Si bien las agrupaciones de oposición han demostrado que no es imposible ganarle al MAS, y los resultados de La Paz fueron un duro golpe para el oficialismo, estas fuerzas permanecen muy fragmentadas, no tanto por líneas ideológicas, que sí las hay, como por su vinculación a territorios muy definidos. La “media luna” está debilitada, pero no muerta, manteniendo la oposición de líneas más conservadoras una presencia muy fuerte en el Beni, Santa Cruz y Tarija, aunque ha perdido su dominio en Pando y Chuquisaca hace ya alguno años, y parece confirmarse nomás que la victoria del MAS en Santa Cruz en las elecciones nacionales obedeció más a criterios oportunistas que a una convicción ideológica o una identificación con la propuesta política de los azules. En cuanto a la segunda hipótesis, aunque odie admitirlo, las declaraciones del Vicepresidente al final de la jornada electoral parecen nomás tener sustento, siendo el MAS el único partido con verdadera presencia nacional. Aunque la alianza de los demócratas estuvo en los nueve departamentos, no estuvo, ni mucho menos, en los 339 municipios, y su fragmentación en pequeñas unidades políticas locales le juega en contra, incluso con espacios territoriales donde se han presentado a la vez más de una candidatura de esa alianza, demostrando que aún le falta mucho para consolidarse. No obstante, hay que relativizar esta hipótesis, en sentido de que el crecimiento del MAS en el número de alcaldías donde ganó es muy bajo (2,3%) y la acumulación de votos se mantiene en un muy consistente y persistente 40%, del cual el MAS no parece ser capaz de subir, pero que las oposiciones tampoco parecen ser capaces de hacerle bajar. Los exitismos, de uno y otro lado, se encuentran injustificados. El MAS está estancado, aunque con una base lo suficientemente cómoda como para no poner en riesgo, de momento, su hegemonía, pero no crece. Y la oposición no existe fuera de sus márgenes territoriales, es incapaz de proyectarse, aún, a nivel nacional, y de romper la hegemonía del MAS, aunque sí ha logrado resquebrajarla. Para hacer una metáfora, por ahora, el dominio político del oficialismo es como una casa que se ha rajado, pero que no está en riesgo de derrumbarse. Quienes la quieren mantener tendrán que hacer arreglos para evitar que la situación empeore, pero quienes la quieren derribar tendrán que esforzarse mucho más si quieren afectar su estructura.

Esteban

Anuncios