In memoriam: Umberto Eco

Posted on 20/02/2016

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screen-shot-2014-10-03-at-10-19-54-amEs evidente que cuando un grande se muere, las masas lo recordarán por su obra más conocida. El Nombre de la Rosa o, a lo mucho, El Péndulo de Foucault, quedarán para la posteridad en el imaginario colectivo de lo que Umberto Eco fue en vida. Pero para otras personas, aquellas para las que Eco fue, más que un novelista celebrado, una real influencia, pasará también lo otro que pasa cuando un grande se muere: renegaremos de que se simplifique su obra a ese único libro que se convirtió en película hollywoodense.

Temo pues caer en ese cliché que se repite cada que alguien grande se muere. Pero al menos eso me permite admitir abiertamente que Umberto Eco fue uno de los filósofos, ensayistas, cronistas de la sociedad post-moderna y, también, novelistas qué más ha influenciado mi forma de pensar y de expresar ese pensamiento en palabras escritas. Eco fue, pues, mucho más que el autor de una brillante novela detectivesca ambientada en la Edad Media tardía (El Nombre de la Rosa), o uno de los primeros y últimos exploradores de las grandes teorías de conspiración que acababan siendo explicadas con respuestas mucho más cercanas a las miserias humanas (El Péndulo…, El Cementerio de Praga), sino que va mucho más allá en ensayos muy profundos sobre estos mismos temas como en Inventando el Enemigo, que plantea que todo país necesita un enemigo, y si no lo tiene, debe inventarlo; o sus deliciosas disquisiciones sobre la belleza (De la Belleza) y sobre los fantástico y morboso (De la Fealdad), sobre la vida postmoderna (Cómo Viajar con un Salmón), la obsesión por coleccionar los productos culturales de la humanidad (La Infinidad de las Listas) y, aunque algunos no lo crean, una muy detallada exploración del mundo de James Bond, el Agente 007 (El Caso Bond). Oh, sí, Eco era el hombre renacentista por excelencia, nacido cuatro siglos tarde.

Como humanidad, nos han quedado pendientes algunas tareas respecto a este genio. Darle el Premio Nobel de Literatura por ejemplo, no solo por la influencia de sus libros de ficción, sino sobre todo por haber sido uno de los más profundos, estudiados, metódicos e influyentes lingüistas de la historia reciente. No sé si se podrá enmendar esto con un reconocimiento póstumo, y si no se puede, ojalá que cambien las reglas sólo para él.

Hasta siempre, maestro.

Esteban

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Posted in: In Memoriam