All the president’s men

Posted on 29/08/2016

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evo-tvCompungido y triste por el trágico desenlace del bloqueo de caminos protagonizado por los cooperativistas mineros en Panduro, en el que perdió la vida el Viceministro de Régimen Interior, debo confesar que esperé luego del suceso las declaraciones del señor Presidente en busca de liderazgo y certidumbre, a pesar de no tener particular cariño por el “Proceso de Cambio” y su degeneración en un régimen poco amistoso con el Estado de Derecho.

En lugar de un líder, sin embargo, lo que encontré fue un presidente asustado, perdido en un discurso que ya sólo él y sus más fanáticos seguidores se creen. Rodeado de lo que queda de su partido, como queriendo dar un mensaje de unidad y fortaleza, daba la impresión exactamente contraria, de pandillero rodeado de su patota para imponer temor, a falta de respeto.

Pero el tema no acaba en lo visual. El recurso, sin siquiera esperar a que se haya enfriado el cuerpo del desgraciado Viceministro, al insulto, la acusación infundada[1], y la cuasi liberación de responsabilidades a los verdaderos autores del crimen, desviando la atención hacia medios de comunicación y miembros de la oposición partidaria, que estaban en legítimo ejercicio de sus derechos constitucionales y nada tienen que ver con esta muerte, da un mensaje claro: nada, ni siquiera la muerte de uno de los suyos, va a poner en duda el ejercicio a cualquier costo del poder. En lugar de una expresión de condolencia con la familia y de llamado a la paz, encontré a un camorrero amenazante, a una bestia acorralada, dispuesta a saltar al ataque.

Las declaraciones de la mañana de este viernes no podían haber salido peor. Fueron un llamado directo y abierto a más violencia, a profundizar las brechas de este ya tan polarizado país, a la venganza y a “hacer que paguen” todos los que se han atrevido a criticar la manera cómo se ha manejado este conflicto.

Resulta aquí, sin embargo, que el discurso parecía preparado para alguna otra eventualidad. Acusar a los medios y a los dirigentes cooperativistas de haber mentido sobre las tres muertes de mineros con nombre y apellido, edad precisa, con autopsia y declaración fiscal, que dejan atrás viudas y huérfanos entrevistados en televisión, y en canales no sospechosos de ser contrarios al régimen; Acusar a los opositores de promover la movilización con el supuesto apoyo a la demanda de poder las cooperativas asociarse con empresas privadas, apoyo del que no tengo por lo menos en lo personal registro alguno, pero además como si fuera esto un delito (por más que uno no esté de acuerdo, no es pues delito argumentar la defensa de una posición ideológica); Acusar de “autoría intelectual” de la muerte de Illanes a quienes no se han cuadrado con el discurso oficial, son todos argumentos falsos y manipuladores que no hacen más que echar gasolina al fuego.

Mi querido amigo Ronald Pereira publicó en Facebook la lectura correcta del trágico suceso. Los factores que llevaron a la crisis pasaron por el fomento a los caprichos del cooperativismo minero a cambio de votos y a costa del saqueo irresponsable (y agrego acá irresponsable con el medio ambiente, irresponsable con el derecho de los trabajadores, irresponsable con los derechos de los niños y adolescentes que trabajan en interior mina, irresponsable con las mujeres que trabajan de palliris y guardas por la tercera parte de un salario mínimo, irresponsables con ellos mismos al no haber invertido un peso en el cambio de sus métodos de producción artesanales a pesar de los años de bonanza), pasaron por minimizar, ningunear e ignorar cuanta protesta popular en contra tenga para buscar ganarle al eventual opositor por cansancio, y pasaron por no anteponer el respeto a los derechos humanos y la prevención de la pérdida de vidas como ejes de la gestión de conflictos (y aquí también agrego la terrible imprudencia de mandar a un viceministro sin la debida protección a tratar de apaciguar a un grupo harto conocido por su peligrosidad y sus prácticas violentas). Ninguno, ninguno de estos factores tiene como responsable a otro que no sea el propio gobierno. Intentar endilgarle la culpa a quienes nada tuvieron que ver con el tema, a quienes sólo ejercieron su derecho a informar lo que estaba pasando, con todo y posibles equivocaciones típicas en situaciones de zozobra y confusión, mucho más cuando se transmite en vivo, o tratar de endilgarle la culpa a algún opinador que se atrevió a preguntarse porqué necesariamente sería malo que las cooperativas busquen asociarse con capitales que les permitirían eventualmente cambiar sus métodos de producción y bajar su demanda de mano de obra no calificada, es mucho peor que sacarle el poto a la jeringa. En este caso, es francamente criminal.

Esteban

[1] Pocos días después, el Jefe de Estado hizo referencia a un supuesto intento golpista. No es para nada la primera vez que utiliza este recurso absurdo, con la esperanza de que la gente no sepa qué significan las palabras “golpe de estado”. Muy, muy peligroso, el recurso en cuestión.

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Posted in: Evadas